COMPROBAR LA AUTENTICIDAD DE UN RELOJ JAEGER LECOULTRE

Los elegantes cronómetros suizos Jacques LeCoultre son una obra maestra del arte relojero y tienen valor para los coleccionistas. Desde 1833, la empresa ha desarrollado un estilo propio que se refleja en sus innovaciones y refinamientos técnicos. La empresa es recompensada por haber creado el movimiento mecánico más plano del mundo.


Diferencias entre un reloj Jaeger LeCoultre falso de uno verdadero

1._ Antes de comprobar la autenticidad de un Jaeger LeCoultre, fíjese en el precio del reloj: los productos de este calibre técnico no pueden ser baratos. También se excluyen los grandes descuentos.

2._ La empresa utiliza materiales caros: oro, platino, diamantes, cuya categoría se especifica necesariamente en la caja y en la documentación que la acompaña. Las falsificaciones utilizan acero inoxidable chapado en oro y los diamantes se fabrican con circonio cúbico.

3._ La famosa marca suiza es conocida por su meticulosa atención a los detalles: si observa las esferas con una lupa, es poco probable que encuentre líneas curvas, asimetría o un patrón en lugar de un grabado. Siempre y cuando, por supuesto, se trate de auténticos Jacques Lecoultre y no de sus homólogos.

4._ El centrado del logotipo puede comprobarse simplemente comparando el modelo con el original en el sitio web del fabricante.

5._ El peso del reloj, dado el mecanismo interno y la saturación técnica de la esfera, no puede ser ligero: el oro utilizado por Jacques Lecoultre para crear las cajas es mucho más pesado que el acero de joyería, el material tradicional de las falsificaciones.

6._ El Jaeger LeCoultre original se distingue por el oído – escuche cómo funciona el reloj: el calibre de manufactura está hecho a mano a partir de los elementos más pequeños y perfectamente mecanizados, lo que garantiza que el instrumento funcione con suavidad y prácticamente en silencio.

7._ La funcionalidad perfecta es lo que separa el artículo falso del genuino. Los diales e indicadores auxiliares deberían funcionar, no decorar. Prueba las válvulas de escape, los cabezales, los botones, los ajustes. Si algo no funciona, es falso.

8._ Dentro de la caja de la marca Jaeger LeCoultre encontrará un certificado de autenticidad. El certificado de garantía está sellado, sólo a mano, con la fecha de venta y la firma del concesionario oficial.

Jaeger LeCoultre: cómo distinguir un modelo falso de un reloj original

El mercado actual de las falsificaciones está inundado de réplicas de relojes de diversas marcas. Lo más frecuente es que la atención de los fabricantes de falsificaciones merezca fabricantes que producen cronómetros técnicamente sencillos (lo que es fácil de falsificar). Pero no es raro encontrar falsificaciones entre marcas muy caras. ¿Cómo distinguir el original de la copia si se trata de un reloj Jaeger LeCoultre, un ejemplo mundial de increíble complejidad de ingeniería?

  • Sus ingenieros inventaron una nueva técnica para recubrir el exterior de las cajas, conocida como nieve de diamante: un recubrimiento de diminutos fragmentos de diamantes naturales que confiere al metal un aspecto vibrante y dinámico.
  • El Jaeger LeCoultre original se distingue de una réplica por el más mínimo detalle, como el cierre: la empresa fabrica cierres sin tornillos ni remaches, lo que garantiza su alta fiabilidad.
  • En el original Jacques LeCoultre, encontrará un sello único que confirma la calidad del producto. Las copias no lo tienen, así que fíjate bien en el diseño de la caja.
    También puede comprobar la autenticidad de su reloj verificando su número de serie. Cuando adquiera un Jaeger LeCoultre, asegúrese de cotejar el código numérico de la caja con el número del certificado de garantía. La referencia puede utilizarse para comprobar el modelo con las especificaciones de la página web oficial de la marca.
  • Los auténticos cronómetros suizos se caracterizan por una precisión sin concesiones. Desde 1992, la empresa ha desarrollado un sistema de pruebas severas para sus calibres de fabricación que dura 1.000 (!) horas. El retraso o, por el contrario, la premura con que se realizan las falsificaciones puede atribuirse a su origen poco agraciado.